Más que un programa: cómo convertirnos en una iglesia misionera

Un camino misionero para las congregaciones

Más que un programa: cómo convertirnos en una iglesia misionera

Muchas iglesias consideran la misión como algo que hacer—un programa que apoyan, un viaje que realizan o una partida presupuestaria destinada a respaldar una iniciativa local o global.

¿Y si la misión fuera algo más que eso?

¿Y si la misión no fuera solo una parte de la iglesia… sino la razón misma por la que existe la iglesia?

En esta serie, volvemos a lo esencial y exploramos lo que significa ser una iglesia misionera desde una perspectiva reformada, porque la misión es más que un simple programa. Es nuestra identidad. Arraigada en las relaciones y la teología, define quiénes somos, cómo vivimos y cómo participamos en lo que Dios está haciendo, tanto a nivel local como en todo el mundo.

Este itinerario de aprendizaje está diseñado para que las congregaciones y las organizaciones eclesiásticas lo recorran juntas. Podría ser algo así como:

  • Un equipo de liderazgo de la iglesia, una junta directiva, un equipo misionero o un consistorio: Te invitamos a que nos acompañes en este camino mientras analizas la visión, la estrategia y los recursos de tu iglesia.
  • Órganos superiores de la Iglesia: Si formas parte de una asamblea o de un grupo regional de iglesias dentro de una estructura denominacional, sería una excelente idea explorar esto juntos para ver cómo pueden aprender unos de otros y trabajar en conjunto para ser más misioneros a mayor escala.

La estructura del proceso de aprendizaje consta de cinco secciones: cuatro de ellas incluyen un breve video pensado para verse en grupo, y una de ellas consiste en una serie de videos que puedes ver de forma individual o en comunidad. Después de cada video, se te presentarán preguntas para el debate destinadas a facilitar una conversación sobre lo que has aprendido y a explorar cómo podrías adaptar lo aprendido para aplicarlo a tu ministerio. 

Con esta capacitación, estos son los resultados que puede esperar: 

  1. Una oportunidad de aprendizaje diseñada para ayudarte a ti y a otros líderes de la congregación a reflexionar sobre su comprensión de la misión a través de las Escrituras y la experiencia.
  2. Una oportunidad para conocer expresiones de la misión a nivel mundial, con el fin de inspirarnos y plantearnos preguntas más profundas sobre nuestros propios contextos.
  3. Una oportunidad para elaborar un plan o contextualizar el aprendizaje con el fin de profundizar en la comprensión y la identidad misionera de su congregación, al tiempo que responden al llamado de Dios en su contexto local.

¿Estás listo? Profundicemos en lo que significa ser una iglesia misionera.

La misión no es un programa que llevamos a cabo, sino una forma de vida a la que se nos invita a participar. A veces, empieza con algo tan sencillo como abrir una puerta… o poner un cubierto más en la mesa.

Conclusión clave: Los participantes replantearán la misión como una vocación vivida y relacional, en lugar de un programa estructurado, reflexionando sobre cómo Dios ya está actuando en sus contextos cotidianos y comenzando a identificar cómo sus vidas y sus congregaciones pueden sumarse a ello de manera más consciente.

Preguntas para el debate:

  1. Como seguidor de Cristo, ser misionero en su sentido más básico significa entrar en la vida de los demás con humildad y amor, confiando en que Dios ya está obrando allí y te invita a unirte a Él. ¿Cómo estás viviendo esto personalmente? ¿Qué obstáculos encuentras o qué oportunidades ves pero no te atreves a aprovechar? Da ejemplos concretos.
  2. ¿Cómo describirías la identidad misionera actual de tu congregación?
  3. ¿En qué te gustaría que se convirtiera la identidad misionera de tu iglesia?

Antes de hablar de lo que significa en la práctica para nosotros ser misioneros, debemos partir de algo más amplio: la misión de Dios. Porque la historia de Dios no comienza con la Iglesia; comienza con Dios.

Conclusión clave: La misión comienza con Dios, no con la iglesia. A medida que los participantes reflexionen sobre la obra de restauración que Dios lleva a cabo constantemente a través de las Escrituras y la historia, volverán a concebir la identidad de la iglesia como intrínsecamente misionera, uniéndose al Espíritu Santo en las oportunidades cotidianas, tanto a nivel local como global.

Preguntas para el debate:

  1. ¿De qué maneras ves que tu congregación (o algunos de sus miembros en particular) vive su día a día con un propósito misionero? ¿Cómo podrías aprovechar la energía, la visión y el liderazgo de una persona o un grupo en concreto para motivar al resto de la congregación?
  2. Las alianzas con organizaciones misioneras son una excelente manera de participar, pero es muy fácil caer en la trampa de externalizar nuestra misión limitándonos a firmar cheques para apoyar el trabajo de otros, sin dar realmente un paso más allá en la misión. ¿Ves que esto está sucediendo en tu congregación? ¿Cómo podrías trabajar para cambiar esa situación? ¿Cómo podría profundizarse la relación que tienes con un misionero? ¿Cómo podría tu congregación dar un paso más en su participación con una alianza local a la que estás apoyando económicamente?

¿Quieres saber más sobre la historia de Ida Scudder e incorporar un enfoque misionero a tu ministerio infantil en la iglesia? Adquiere un ejemplar de Ida y los tres visitantes y utilizar este plan de estudios gratuito para guiar a tu iglesia hacia un punto de partida sencillo en el diálogo misionero.

¿Te interesa saber más sobre una iglesia que, gracias a su compromiso a nivel mundial, aprendió a conectar mejor con su comunidad local? Echa un vistazo a Este testimonio de la Iglesia Reformada Fellowship en Holland, Míchigan. Tenga en cuenta que este video tiene ya algunos años y es posible que las colaboraciones ya no estén activas, pero el trabajo y la intención que hay detrás siguen teniendo un impacto en la iglesia hoy en día.

Si la misión es más que un programa, entonces cambia la forma en que nos comportamos. No siempre somos nosotros quienes ponemos la mesa; a veces, nos invitan a sentarnos.

Conclusión clave: La misión es una participación compartida en la obra de Dios, que nos invita a establecer alianzas caracterizadas por la humildad, la reciprocidad y la disposición a aprender. A medida que los participantes reflexionen sobre los contextos tanto locales como globales, reconsiderarán cómo es una misión fiel: no definida por los resultados, sino por las relaciones, la presencia y la confianza en la obra continua de Dios.

Preguntas para el debate:

  1. Cuando tu iglesia elabora planes misioneros, ¿se tienen en cuenta las opiniones de la comunidad? ¿Hay alguien más a quien se debería invitar a participar en el diálogo y el proceso de discernimiento?
  2. Cuando piensas en cómo define tu congregación la fidelidad en relación con la misión, ¿cómo se manifiesta eso? ¿De qué manera tendría que adaptarse o cambiar para ajustarse al contexto en el que trabajas, o a tu forma de ver la labor misionera fiel?

La misión no se manifiesta de la misma manera en todas partes, pero siempre surge del mismo llamado. En todo el mundo, la iglesia la pone en práctica de formas diversas y hermosas, moldeadas por las culturas, las comunidades y las necesidades locales.

Conclusión clave: La misión se expresa de manera diferente según el contexto, pero tiene sus raíces en la misma vocación. Al escuchar y aprender de la iglesia global, los participantes profundizarán su comprensión de la vida misionera y reflexionarán sobre cómo estas ideas pueden dar forma a una expresión de la misión más conectada y relevante para el contexto de su propia congregación. 

Tómate unos minutos para ver uno (¡o varios!) de los videos que aparecen a continuación. Cuando escuchamos las experiencias de los demás —especialmente de nuestras hermanas y hermanos de todo el mundo—, nuestra comprensión de lo que significa ser misionero comienza a crecer y a profundizarse.

Contempla cómo la Iglesia universal vive su vocación misionera:

La congregación de habla inglesa y la misión local de la Iglesia Evangélica Nacional de Baréin

Christiaan y Cecilia llegan a su comunidad en los Países Bajos mediante la fundación de iglesias

La Iglesia Anchor de Rumanía pone en práctica su vocación misionera a través de su presencia en la comunidad

La iglesia Cross City Church, en Tailandia, trabaja para atender una necesidad que detectó en su comunidad: los jóvenes que no tienen a dónde ir

Preguntas para el debate:

  1. ¿Qué te llamó la atención sobre la forma en que las congregaciones vivían la misión en estas comunidades globales?
  2. ¿Qué podría aprender su congregación de las iglesias de todo el mundo y de cómo llevan a cabo su labor misionera en sus propios contextos?
  3. ¿Ves alguna relación entre las iniciativas que tu iglesia apoya a nivel mundial y aquellas en las que participas a nivel local? ¿Cómo podrías trabajar para fortalecer esa conexión y desarrollar verdaderamente una identidad misionera para tu congregación?

Si la misión es más que un programa, entonces es algo en lo que crecemos juntos. Como una mesa que se va poniendo continuamente, siempre hay una invitación —y un papel que cada uno de nosotros debe desempeñar.

¿Qué significa esto concretamente para tu iglesia? ¿Cómo pasas de comprender la misión a vivirla en tu día a día? Analicémoslo juntos.

Conclusión clave: La vida misionera es algo en lo que crecemos juntos. A medida que los participantes reflexionen sobre su contexto, sus relaciones y su llamado, comenzarán a discernir los próximos pasos prácticos, asumiendo su papel dentro de una comunidad local y global más amplia que participa en la misión de Dios.

Preguntas para el debate:

  1. ¿Qué lugares del mundo te está poniendo Dios en el corazón?
  2. ¿Cómo estás orando por esos lugares y por tu vecindario?
  3. ¿Cómo están formando líderes a nivel local y global? Esto es fundamental para desarrollar una comunidad misionera sólida y colaborar en la obra que Dios ya está realizando.
  4. ¿Cómo se podría invitar o incluir a todas las generaciones en este proceso y en este diálogo?
  5. ¿A quién de tu comunidad se le está llamando a partir?
  6. ¿Qué inquietudes misioneras ya existen en tu congregación, pero que tal vez necesiten un mayor desarrollo o más recursos?
  7. ¿De qué manera unas alianzas globales auténticas pueden enriquecer tanto tu ministerio como el de ellos? ¿Qué has aprendido de este video que podrías aplicar a tu propia vida misionera?

Trabajando juntos para compartir el amor de Dios con el mundo

En un mundo que necesita a Cristo más que nunca, puedes fortalecer y hacer crecer la iglesia global a través de ministerios de compasión, la formación de líderes y el compartir la buena nueva.

Más información y participa en www.rca.org/mission.

Este recurso ha sido elaborado por RCA Global Mission.