En el otoño de 2022, un hombre llamado Simón visitó nuestra iglesia para nuestro servicio del domingo por la mañana.
Visitar una iglesia puede ser una experiencia desalentadora, especialmente para Simon, que habla muy poco inglés. Sin embargo, en los meses siguientes aprendimos mucho sobre él a través de diferentes formas de comunicación, como hablar algo de francés con nuestro pastor y traducirle sermones y recursos.
Simon es originario de la República del Congo, en África Central, y acabó llegando a Estados Unidos como refugiado. Estados Unidos es su hogar desde hace varios años, pero conocer mejor su historia nos abrió los ojos a las cosas difíciles por las que pasa la gente en todo el mundo.
Varios meses después de que Simon visitara nuestra iglesia por primera vez, se hizo miembro de ella, lo que supuso un momento muy especial para él y para nuestra iglesia.
Hace un par de meses, recibimos un mensaje de Simon y un asistente social de una agencia que ayuda a los refugiados a llegar a Estados Unidos. El asistente social nos informó de que la hija de Simon y sus tres nietos seguían refugiados en África. Fue triste oírlo, sobre todo porque Simon no los veía desde hacía una década. La buena noticia, sin embargo, era que cumplían los requisitos para iniciar el proceso de inmigración a Estados Unidos como refugiados. Lo único que impedía que ese proceso comenzara era el coste, que iba a ser de unos $10.000.
Inmediatamente empezamos a planear una cena para recaudar fondos para Simon y su familia. El hijo de Simon, que también vive cerca de nuestra iglesia, organizó una comida tradicional africana.
El acto de recaudación de fondos fue increíble. Una comida estupenda, un tiempo de confraternización increíble y una presentación muy especial sobre la historia de Simon y su familia.
Antes de que acabara la noche, se había cubierto todo el coste, y algo más, con las ofrendas.
Fue un momento increíble para Simon, su familia y la comunidad de nuestra iglesia.
También mostró a nuestra iglesia lo que puede ocurrir cuando se abre la comprensión de lo que significa cuidar a las personas y acogerlas en la familia.
Estamos impacientes por ver reunidos a Simon y su familia, y seguir cuidando de ellos.
El reverendo Wayne Otten es actualmente el pastor principal de la Iglesia Reformada de la Unidad en Grand Rapids, Michigan. Nació y se crió en Ontario (Canadá), pero vive en Estados Unidos desde hace casi diez años. Su propia experiencia con la inmigración le ha convertido en un apasionado de la inmigración y la atención a los refugiados.