Los investigadores de la neurociencia siguen descubriendo los misterios del cerebro humano. Este complejo órgano tiene miles de millones de células nerviosas (neuronas), miles de conexiones de cada neurona con otras neuronas y billones de posibles vías para que viajen los impulsos nerviosos. Los problemas de salud mental tienen múltiples facetas.
Suelen estar relacionadas con factores sociales, ambientales, contextuales, neurológicos, traumáticos o hereditarios/genéticos. Al igual que ocurre con otros tipos de discapacidades, no son en absoluto indicativos de una falta de fe o de un fallo moral por parte de la persona con problemas de salud mental. Dado que las enfermedades mentales implican cambios bioquímicos en el cerebro, las afecciones médicas como los ataques cardíacos, los accidentes cerebrovasculares o el cáncer pueden contribuir a los problemas de salud mental. Estas y otras condiciones pueden producir síntomas de depresión clínica u otras enfermedades mentales que pueden responder bien cuando se tratan como parte de la condición subyacente.
Hay otros factores que pueden contribuir a los problemas de salud mental. Las personas que carecen de apoyo social, se sienten aisladas o tienen una baja autoestima corren un mayor riesgo de desarrollar trastornos emocionales. Otros factores de riesgo son la pobreza, la falta de acceso a la atención médica, la marginación social, las experiencias de trauma y pérdida, y la percepción de ausencia de propósito o significado en la propia vida.
Aunque seguimos aprendiendo más sobre las causas de los problemas de salud mental, un diagnóstico no define a la persona en su totalidad. Las personas con enfermedades mentales son individuos únicos creados a la imagen de un Dios amoroso con habilidades, dones, talentos y capacidades que compartir con el cuerpo de Cristo.